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  • franz k. florez

El corazón del mundo kogi

Actualizado: mar 5


“ Kogicentrismo “ dijo alguna vez Carolina Sanin, puede ser, suena un poco exagerado decir que se ha nacido en el corazón del mundo, pero y si es así… La Sierra Nevada antes de llamarse Santa Marta y mucho antes de tener un nombre, ha sido la más alta del lugar del planeta que hoy se llama Colombia. Todo lo cubría el agua excepto una cumbre, Alounwla para Los kogi “que no carga nieve porque está conectada con el centro del mundo, el corazón”. Entonces son ellos la tribu más antigua de la Sierra, porque son los conquistadores de estas montañas, los primeros, “salidos de una tuma (piedra de cuarzo pulida y perforada) “ y conocedores de la Ley del Origen.

Como se quiera entender, Los kogi nacen en el filo o cresta de la montaña más alta que la que tiene nieve, hasta ahora medida sólo por ellos y que ningún civilizado conoce, pero que es el lugar con los vestigios más antiguos de la conquista del Homo sapiens a la gran Sierra que tiene nieve y el mar Caribe que ha dejado huella en las alturas.

El pico Colón y Bolivar que miden lo mismo 5775msnm, con el blanco de la nieve que nos atrae la mirada, es sinónimo de altura máxima. Sin embargo, si le pregunta a un kogi: ¿ cual es el pico más alto ? responderá sin dudar que es uno que no tiene nieve y que se llama Alounwla.

Desde Palomino, cada mañana sin nubes se puede divisar el glacial y del lado izquierdo otros picos sin nieve que igualmente atraen porque se ven al mismo nivel de los más altos, pero para el interés común no dicen mucho. Son: el más grande Alounwla y al lado un poco mas bajo Cavosankua, lugares del principio de Los kogi desconocidos para el mundo civilizado.

Salimos a las 3h, “Picachú” el conductor y su NISSAN rojo nos recoge en Palomino que está mas o menos al nivel del mar, para ir hasta Tungueka, el pueblo talanquera kogi donde vive el máma José Miguel Nuevita, quien nos espera con el buey, la mula y el mulo para cargar la comida para los próximos cinco días, equipo y algunos regalos que llevamos para Los kogi de Wikalaka.

Teresa la esposa del máma nos recibe y poco a poco se dejan ver las demás mujeres, siete he contado y numerosos niños, tres de brazos y nueve o diez que juegan entre toda la gente y los gatos, perros, gallinas con pollitos, gallos, patos, pavos, cerdos y hasta dos pavas (Penelope purpurascens) domesticadas que se corretean ignorando a todo el mundo.

Con la llegada de la luz del día y todos despiertos nos preparamos para iniciar el recorrido desde la casa del máma localizada al lado del pueblo Tungueka. Michel Vincent un veterano montañista francés es el invitado extranjero. Somos los primeros en salir, nos internamos en un bosque que acompaña el cause del río Ancho desde los 50msnm hacia arriba y llegar hasta donde más podamos avanzar en el día. La comida para el camino es: huevos duros, queso costeño, bocadillo veleño y tamarindo para mezclar con el agua de beber. Durante el largo trayecto en silencio me doy cuenta lo importante que es ésta expedición, vamos en dirección a conocer un lugar con mucha historia del pueblo originario, fue necesario tiempo para construir confianza con el propietario kogi del territorio, junto a la gestión indígena que es larga y complicada.

Desayunamos sobre el camino y siguiendo a unos kogi terminamos en el pueblo Yinkuámero, de pronto me encuentro a Fermín y me dice que Juan no está, pero me invita a su casa en el pueblo a esperar a Michel. Cuando llega, pasamos el río para retomar el rumbo a Santarosa y reencontrarnos con el máma, Camilo y Catalina que vienen con los animales cargados. En el reencuentro descansamos todos y aprovechamos para comer.

Sobre las 14h se cargan nuevamente los animales para retomar el camino, salimos del trayecto donde los árboles grandes dominaban para pasar a subidas fuertes con montañas cubiertas por la hierba natural que forma potreros. Ya han pasado tres horas caminando en subida y sin parar, pronto llegará la noche por lo que decidimos armar campamento al lado de una casa kogi que está cerrada, pero que no muy lejos hay agua para preparar la cena. A las tres de la mañana despertamos, desarmamos las carpas, cargamos los animales y un poco antes de las 4h iniciamos en la oscuridad el camino rumbo a la casa del máma.

El día llega iluminando las montañas de piedra, estamos en una Y del camino, tomamos la desviación a la izquierda porque derecho es para Santarosa. Acá inicia lo nuevo para mi, es muy temprano, se escucha el canto de un loro, esta en frente, solo se ve él, la silueta es de un loro con cola larga, cuando le da el sol y se deja ver mejor, sale en vuelo y el rojo de las plumas infraalares delatan a Pyrrhura viridicata la única especie de loro endémico de la Sierra Nevada.


Luego del almuerzo organizamos el plan para el siguiente día. Salir a las 3h. Entre tanto, llegan vecinos a saludar al máma, el habla por un momento y luego entrega una olla, dos libras de arroz y un par de pilas grandes, que es el presente que trae para cada uno de los vecinos, seguido la mujer que recibe saca una mochila de fique recién hecha y la entrega como parte del trueque.

La atmósfera de la antigüedad esta viva, se puede respirar, ver, sentir un lugar libre de la electricidad, motores, lujo, banalidad, almacenes, hospitales, baños, papel toilette, crema dental, cepillos de dientes, desodorante, mesa, libros, iglesias, cama, medicinas, doctores, plástico, reloj.

El gallo canta por primera vez a las 3h, el máma nos convida y rápidamente estamos sobre el camino guiados por las linternas, desde el inicio es subida y subida, esta vez no vienen los animales de carga, seremos nosotros mismos, los animales humanos que llevaremos lo necesario, cada uno lleva lo que puede. La primera parte es recorrer el angosto valle para subir el camino de la montaña de roca hasta la cumbre, en frente hay otra pared similar.

Al llegar la luz del día estamos en la última casa de este lado de la pared, a partir de acá entramos al bosque primario de kadji (Metteniusa edulis) árbol fundamental para Los kogi, ya que ofrece una nuez hiper-nutritiva que es base de la alimentación de la comunidad que vive por arriba de los 1500msnm y evidente preferencia del loro serrano por estos árboles, ya que al llegar la tarde anterior, desde abajo pude contar 25 individuos que se posaron en este bosque de kadji para pasar la noche y ahora los vemos tomar vuelo al iniciar el día.

Una hora mas arriba de la última casa llegamos a una finca del máma que corresponde al último punto de agua, preparamos almuerzo y reiniciamos por una pared forrada de bosque alto andino de niebla. En efecto el camino ya no existe porque este es solamente territorio de una familia y esta parte de la montaña solo es frecuentada por el máma para hacer los pagamentos, entonces es Camilo que muestra la fuerza de la juventud con el machete abriendo camino. La pared es infinita se siente que pronto la noche llegará y la fatiga es extrema, principalmente de nosotros dos, porque Los kogi se ven muy estables sin signos de cansancio.

Por momentos la montaña nos hace ver la fragilidad del civilizado para confrontar el cansancio, pero finalmente logramos llegar todos a una gran piedra justo en la cresta. El máma invita a Camilo para que lo acompañe a buscar agua, antes de salir me dice que él nació acá, su madre tenía la casa en esta montaña y su placenta está enterrada en el lugar, por lo que conoce muy bien donde estamos. 30 minutos después regresa informando que la encontró y que es mas fácil llevar todo para preparar la cena al lado del agua.


Luego de una buena noche, el máma sin tener reloj sabe que hora es y nos invita a caminar hasta la cumbre.

Es un acierto salir bien temprano, la luz del nuevo día nos presenta a Alounwla “el corazón del mundo” , es majestuoso, emociona. Sobre la cumbre a 2700msnm donde estamos parados, están las huellas de la guerra, trincheras militares nos dice el kogi que llegaron en helicóptero y se instalaron por un mes, se fueron con algunas tumas que encontraron y dejaron basura.

Me dan ganas de pasar el día divisando esta Sierra inédita para mi, pero el máma luego de una hora nos invita a partir y así lo hacemos, iniciamos el descenso divisando el panorama y la biodiversidad presente, entendiendo mejor el territorio.

En esta montaña están los recuerdos de los últimos 100 millones de años, vio nacer el mar Caribe y fue refugio de la biodiversidad en el pleistoceno, por los endemismos presentes es catalogada el “Galápagos continental”. Guardianes de sus secretos Los kogi han cumplido la responsabilidad de conservar y defender “la Ley del Origen” y siguen sólidos para enfrentar y superar todos los desafíos que el hombre civilizado le ha impuesto desde su llegada.

Descender es diferente y tiene otras exigencias, nos da la oportunidad de meditar y ver alrededor para comprender porque son importantes estas montañas y que se mantenga la cotidianidad viva mas antigua de la Sierra Nevada. Luego de seis horas llegamos a la casa del máma en Wikalaka donde pasaremos la última noche.

Despertamos en medio del alboroto de los Phyrrura sobre nosotros, guardamos todo, desayunamos y comenzamos el retorno a las 7h para llegar sobre la 19 horas a Palomino y dar final a la mas exigente caminata hecha, pero muy impresionado del paisaje conocido.


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