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  • franz k. florez

El Bastón de Mando

Actualizado: mar 3


La Historia de la Conquista y Colonización de América se podía “re-vivir“ de cierta manera si se tiene la curiosidad para buscarla en internet o aún en los libros, pero lo que estamos viviendo en Colombia nos hace sentir a algunos que el momento colonizador siguió vivo hasta el presente por medio de los liberados en 1810 que siguieron pensando como europeos hasta hoy.

Crecí entendiendo que los indios eran los humanos que estaban a la llegada de los españoles en las costas de la Sierra Nevada y el resto del Continente, para ser sometidos y evangelizados. Sin embargo, siguiendo a las dantas me encontré con Los kogi y me di cuenta que estaba equivocado, porque aún existe una tribu que se resistió utilizando el conocimiento acumulado aprendido de la naturaleza y la paz como arma, para sobrevivir al pensamiento occidental. Durante años he compartido tiempo con esta coherencia, poco ha poco entiendo, respondo mis dilemas y creo en los mayores. A partir de este descubrimiento personal inicio un camino para intentar ayudar a hacer visible a los que no se han desconectado de su origen, en el propósito reflexivo de desafiar al pensamiento dominante civilizado que destruye.

Son tan opuestos que entienden que “el futuro está detrás y al frente el pasado, porque es lo único que se puede ver, que la gente no cambia, aprende si quiere y lo más importante: que la naturaleza no es del humano, es del que la hizo...“. Son capitalistas puros en donde lo que acumulan es Conciencia para poder pagar lo que todos buscamos: el Confort Existencial. Llegar al mismo lugar por medio del consumo de la naturaleza que produce el dinero, no es buen negocio para ellos, porque al final el dueño la cobra con un precio muy alto…

La clave es el concepto de conciencia para que la conservación de la naturaleza sea cierta, pero muy pocos saben de eso y es cuando Los kogi sobresalen con la idoneidad para enseñar el significado con su ejemplo de vida. La complejidad de lo simple es como veo el pensamiento kogi, lo interesante es que se rige por los mismos códigos del capitalismo que todos conocemos el derecho a la propiedad y cuando reemplazamos dinero por conciencia iniciamos a entender.

Estamos tan lejos de conocerlos que cuando un kogi se vio en un billete de los nuevos, noto que le pintaron sandalias al hombre, a la mujer le cruzaron la mochila y no le pusieron hijo cargado con su aparejo apoyado en la cabeza. Ante esta realidad, puede uno entender porque Los kogi y su pensamiento son tan desconocidos para los colombianos.

Pero este panorama de lejanía cultural inició su final, mediante un acto que en su momento, creo que para la mayoría no dejó de ser una sorpresa exótica, la visita del Presidente Electo de Colombia al pueblo mayor entre los mayores de la Sierra Nevada de Santa Marta, Los kogi o mejor kággaba, el 7 de agosto de 2010, horas antes de tomar las riendas del Gobierno.

Que el Presidente Electo de Colombia llegue al territorio kogi sin ejercer poder, al contrario, en actitud de recibir aseguranzas, era un pendiente inimaginable que se dio exactamente 200 años después de la derrota a los españoles. El significado de aceptar la jerarquía intelectual kogi, la gobernancia de la Ley del Origen y lo más importante el reconocimiento a la resistencia hecha con la paz como arma y superioridad de entendimiento del Universo que tiene el pueblo originario auténtico, era lo que hacia falta.

Pasaron 8 años sin que el tema se notara, sólo hasta cuando a Palomino llegaron helicópteros días antes del 7 de agosto del 2018 y supimos que era el Presidente. En la televisión pudimos ver la historia completa, recordar la primera visita pensando en parar una guerra de 54 años y hoy llegar como Nobel de Paz a entregar el Bastón de Mando que lo acompañó para poder lograr su principal reto. Este acto trascendental pone un punto y aparte en la prosa de más de cinco siglos que escribió la supremacía del pensamiento cartesiano, sembrado el 12 de octubre de 1492 y terminado, en mi interpretación, el 6 de Agosto de 2018 (526 años después), con la firma de la ley que acepta la Línea Negra en el mismo lugar continental de América donde se construyó la Primera Catedral Católica.

Si normalmente el Bastón de Mando se hereda, seguramente no se lo recibieron porque el nuevo Presidente no estaba para tomarlo, pero en todo caso el camino ya inició y existe uno que gobernó 8 años para superar un problema general grave. La Sierra con Los kogi seguirán esperando al siguiente Presidente que quiera resolver otro problema y logre unir el pensamiento lo suficiente para que el nuevo Bastón siempre tenga heredero y sea testigo de la fuerza del conocimiento tradicional que vive en La Sierra Nevada del Caribe.

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