Finalizando el siglo pasado, el termino Biodiversidad se instaló para concentrar la definición de la diversidad de la vida en el planeta, termino que el célebre entomólogo norteamericano Edward Oswald Wilson impuso, sin embargo, cuando se tiene la oportunidad de conocer gente que no es occidental nuestros paradigmas se ponen a prueba, haciendo crecer el entendimiento de lo que creemos que somos. Siendo así, para nosotros existe un sinónimo de biodiversidad que es Comunidad Viviente, hace interpretar lo aprendido de la filosofía de Los kággaba en la Sierra Nevada de Santa Marta, en donde a diferencia de humanos y biodiversidad, solamente hay una Comunidad Viviente.

Mundo kággaba

 

El camino de la danta o tapir en la Sierra Nevada de Santa Marta Colombia nos hizo descubrir para nosotros a Los kággaba quienes comparten territorio con los Perisodáctilos. El tiempo pasa y de manera natural se ha construido una amistad  entre los originarios que tienen que ver con la presencia de las últimas dantas o tapires en el macizo caribeño y la fundación nativa que le interesa ayudar a su protección.  Poco a poco, la lógica original de esta cultura se puede iniciar a entender claramente sin necesidad de acudir a lo místico, porque lo fascinante es que es un conocimiento pragmático que hace pensar en el científico nuestro, a un punto que basados en su relación con la natura han acumulado intelecto para resistir el tiempo. Aclaramos que no somos especialistas ni pretendemos serlo, solamente queremos compartir una mirada particular que provoque algo en el pensamiento del interesado en este mundo original. 

Este macizo de piedra, tan presente como antiguo, es protagonista desde el principio al ser la montaña mas vieja de Colombia y la más alta del planeta a orilla del mar que sabe hasta donde este ha subido. Es en las cumbres sin nieve donde inicia la existencia de Los kággaba, la comunidad originaria que aún no ha roto el hilo de su historia y con su existencia fiel a su entendimiento de lo que son, ofrecen la oportunidad excepcional de entender que aún la globalización occidental es imperfecta.

La multiplicidad de vida que habita estas alturas tiene una proporción importante de especies endémicas, al punto de ser considerada a esta Sierra Nevada como el "Galápagos continental". Luego de la visita de Humboldt al Nuevo Mundo, cuando presentó su trabajo en Europa fueron muchos científicos los antojados que decidieron venir y algunos llegaron a la Sierra para iniciar la determinación de las especies vegetales y animales, por medio de un método de clasificación de los seres vivos creado en 1731 por el sueco Carlos Linneo y que se sigue urilizando. Este gran detalle, ratifica la necesidad de ponerle nombre a las distintas formas vivientes para que sean tenidas en cuenta como capital natural del humano con pensamiento  occidental y de esta manera dominarlo como la especie superior que es. En la Sierra todas las formas de vida también tienen nombre, pero no para dominarlas si no para conocerlas como entidades con la misma equivalencia que comparten territorio, configurando a la Comunidad Viviente, en donde cada integrante hace parte del tejido vital que sostiene todo.

Nieves perpetuas en el Caribe es una paradoja climática que hace preocupar en los tiempos del calentamiento. En todo caso para el entender de los kággaba este glacial es la morada que sigue para las almas que superan este plano terrenal, otro lugar donde todos somos iguales, hijos de una misma madre. Los ríos Palomino y Rioancho nacen en el hielo y mueren en el mar, conectan todo el mundo antiguo de esta Sierra. Los habitantes de estas cuencas hidrográficas son la evidencia de un conocimiento muy particular y poderoso. Las habitaciones en estas alturas pertenecen a los sabios.

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Descubrir la existencia de un mundo en donde las personas prefieren vivir siguiendo su idea original exitosa, creada por ellos mismos donde los enigmas no existen, es un privilegio de la humanidad, es una oportunidad excepcional para el entendimiento

de lo que somos. El impacto de esta existencia, entre todo lo que puede producir es permitir transportarse en el tiempo para imaginar el encuentro entre la ley del origen y la violenta mezquindad occidental, para experimentar la asombrosa resistencia de Los kággaba  a la conquista, colonia, evangelización y modernidad por mas de cinco siglos y sigue.

En este excepcional lugar de resistencia cultural, aún la perfección de la selva primaria se puede encontrar y lo más importante la gente que ha podido entenderla para coexistir con ella, con códigos propios de la riqueza y pobreza, muy distintos a estos mismos códigos del contexto urbano y rural del mundo civilizado. 

En noviembre del año 2018, en el mismo lugar de los hechos la ciudad de Santa Marta, pero mas de 500 años después, los mismos protagonistas presentan por vez primera en un libro escrito por civilizados que sirvieron de puente editorial y cultural de 50 mámas que no escriben, la versión de la contraparte de los conquistadores españoles en la Sierra Nevada y conceptos sobre la principal ley que defienden Los kággaba la ley del origen, que contrasta con la principal ley del mundo occidental, la ley de la naturaleza de Darwin. Lo que de entrada impresiona de este libro es que el nombre elegido es Shikwakala, que significa: " red de hilos invisibles creado en lo espiritual, que envuelve toda la tierra y que conecta con el sol y con el resto del Universo haciendo posible su constante giro ",  corresponde a la idea del Universo de éste pueblo originario, definición que coincide con el descubrimiento mas importante de la humanidad del siglo XIX, la definición de " Campo " por los británicos  Michel Faraday y James Clerk Maxwell, en donde Faraday lo imagina como una red formada por haces de líneas finísimas (infinitamente finas) que llenan el espacio como una enorme telaraña invisible que nos envuelve, a estas líneas las llama líneas de fuerza, porque de algún modo llevan la fuerza eléctrica y la fuerza magnética como si fueran cables que tiran en un sentido o en otro.

Unas personas que saben vivir sin electricidad domiciliaria ni comunal, sin petróleo, sin el dominio del dinero, sin hospital, sin zapatos, sin cárcel, en donde la vida diaria tradicional es la escuela, pero con un objetivo común, una misión de vida que tienen clara y que corresponde a defender a la madre tierra y con esto alcanzar el confort existencial que dona salud.

La Fundación Nativa llega a la Sierra siguiendo ejemplos de trabajos de conservación de mamíferos grandes, presentados en eventos científicos internacionales y nacionales a los cuales asistió, poco a poco esta relación exótica con la natura, en un terreno donde aún se preserva la propia, con una gente que entiende el futuro atrás porque no lo vemos y adelante el presente y el pasado porque si lo vemos, permite por primera vez comparar nuestro entender occidental frente a un otro entender que también vive pero un poco diferente, ampliando la perspectiva de la crisis de la comunidad viviente y ver que al final el culpable del gran deterioro de la naturaleza no es la especie humana, si no lo que piensa.