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  • franz k. florez

El cemento de las dantas


El máma kogi José Miguel Nuevita volando por primera vez en avión rumbo a Bogotá y fue en clase ejecutiva. Varias reuniones en compañía de la Fundación Nativa se dieron en la capital, pero lo más importante para él era buscar cemento para que la danta se lo regale a la comunidad kogi de Santa Rosa y pueda ser arreglado un paso peligroso del camino de mula que une a Tugueka-Santa Rosa-San Miguel-Makotama, en el corazón de la Sierra Nevada de Santa Marta.

Lo más importante es que pudo encontrar el cemento y es así como comienza esta historia. La danta (Tapirus terrestris colombianus) esta a punto de desaparecer en la Sierra Nevada de Santa Marta, de acuerdo a los estudios de la Fundación Nativa no quedan más de cincuenta individuos y se localizan principalmente fuera del Parque Natural Nacional Sierra Nevada de Santa Marta en las cuencas de los ríos San Salvador, Naranjal, Mamaice, Palomino y muy posiblemente en Don Diego.

La grave amenaza de extinción de las dantas de la Sierra Nevada de Santa Marta es una realidad. A diferencia de lo que hacen los científicos para intentar ayudarla, el máma José Miguel vive esta preocupación pero de diferente forma. Como conocedor del terreno donde viven las últimas dantas de la Sierra Nevada, el sabe que la mayoría de los territorios pertenecen a la comunidad kogi de Santa Rosa de donde es oriundo, y entiende que si por medio de la danta se pueden obtener soluciones a problemas de la comunidad sin afectar sus tradiciones, será contundente y legítima la voluntad de la comunidad por defender los últimos árboles de las dantas, de las necesidades primarias de los habitantes indígenas con quien comparte el territorio, pues debido a la presión ganadera de la mentalidad de los colonos campesinos, cada vez son menos las tierras disponibles para la agricultura de subsistencia.

Hecha la gestión en Bogotá por el máma y la Fundación Nativa para encontrar el cemento, se consiguieron gracias a la donación de 40 sacos por Bernardo Ponce de León, en Ciénaga Magdalena. Al conocer la noticia, el Comisario kogi José Antonio Jandigua de Santa Rosa no duda en bajar a Palomino para con su saludo y agradecimiento a la Fundación Nativa presionar sanamente y trasladar lo mas pronto posible el cemento desde la planta de Ciénaga-Magdalena hasta la Casa Indígena en Rio Ancho - La Guajira, para subirlos al lugar e iniciar los trabajos ahora que el verano ha llegado. En la foto abajo, cargando el cemento en la planta Tayrona en Ciénaga-Magdalena y luego los sacos de cemento en la Casa Indígena en Río Ancho-La Guajira.

Prontamente la comunidad kogi pudo constatar que el cemento era una realidad, al poderlo ver, y que luego de tres años de padecer el problema más grabe del camino Tugueka-Makotama, la solución se veía llegar. Ahora los cuarenta sacos de cemento se transportaron desde la Casa Indígena en Río Ancho hasta Tugueka, por cuenta de Los kogi.

Tugueka es un pueblo talanquera kogi de mas o menos cien casas que se encuentra a 50 minutos en mototaxi especializado desde Río Ancho, a este pueblo kogi solamente se pueden llegar en carros 4x4 o motos con conductores muy entrenados en el difícil camino, especialmente antes de llegar al pueblo. Abajo el mapa de la crónica.

El cemento ha sido transportado por los mulos y bueyes de Los kogi, hasta la casa mas cercana

al punto del camino que se debe reparar. Es el momento en donde el máma José Miguel propicia una reunión entre la Fundación Nativa y las autoridades kogi de Santa Rosa en el pueblo de Tugueka, para agradecer y "vernos la cara todos" . La satisfacción de haber logrado el objetivo del cemento para Los kogi era lo que sentían Santiago Soto y franz florez, representantes de Nativa en la reunión.

En la foto las autoridades kogi junto a Santiago Soto de Nativa.

Sin embargo, descubrimos que estábamos lejos de terminar, pues el Comisario nos solicita ahora que por favor les ayude a reparar el camino ya que ellos no saben trabajar el cemento. No hay de otra y franz florez se compromete, un poco presionado por el momento de la reunión, ya que nadie esperaba que Los kogi fueran a pedir esto.

Cuatro días después franz florez llega a la casa donde espera el cemento, a una hora en moto y 6 horas de camino a pie desde Palomino, con 8 varillas, algunas herramientas, un mochilón lleno de comida, la carpa y demás equipo con la disposición de hacer lo mejor posible, aunque preparar mezcla y arreglar caminos no es su especialidad y hay un poco de inquietud en medio de la responsabilidad que representa hacer este trabajo en un camino que lo usan por lo menos mil indígenas de la cuenca del Ríoancho.

La comunidad inició con el problema del camino, cuando un incendio en el 2014 "se comió" los árboles que estaban adheridos a la piedra y por donde sobre sus raíces el camino se sostenía lo suficiente para que pudieran pasar Los kogi con sus mulos y bueyes. Desde ese momento todos deben tomar dos rutas, en verano, cruzar dos veces el río ancho y cuando en invierno el río crece, esperar a que baje o tomar el camino que sube al filo y baja para retomar el rumbo nuevamente con una duración adicional de una hora. Los que se arriesgan a pasar por el medio de los palos y piedras superpuestos, como se ve en la foto, pueden caer al río como pasó con un mulo cargado de sal.

El primer día se fue en llegar desde Palomino donde vivo, hasta el lugar del problema. El día siguiente con el máma Jose Miguel y el Comisario de Santa Rosa iniciamos a limpiar los débiles remiendos del trayecto peligroso y así poder ver y analizar de que manera se hará el trabajo de reparación del camino con la condición de no cincelar, martillar o taladrar la gran roca que forma la montaña, pero si detallando los lugares posibles de apoyo firme y las grietas de donde se podrán anclar las varillas y fijar las piedras con cemento. Luego de esto, Los kogi inician una conversación que duró hasta la noche y continuó hasta que amaneció.

Cuando llegamos, empezamos tres y hoy ya somos diez dialogando sobre el plan y estamos de acuerdo con lo que vamos hacer. El siguiente paso es dar la clase de como preparar el cemento. El día anterior me había percatado que estaban todas las condiciones para hacer un buen trabajo: Cuarenta sacos de cemento, toda la arena fina necesaria, rocas a los alrededores, toda el agua disponible y al final como cincuenta hombres kogi trabajando en armonía, contagiados por arreglar el camino con un material extraño, ajeno a ellos, la varilla y la segunda vez que usan el cemento, con la experiencia de aún no saber la proporción de arena y cemento para un resultado óptimo de solidez. Es así, que para dar la clase de preparación del cemento, me tocó hacerlo solo, un saco de cemento por dos de arena, en total 150 Kg de material para mezclar en seco con una pala y luego ponerse más pesada la pala cuando se le añade el agua a la mezcla y empieza como un juego en la arena de la playa, haciendo un cráter lleno de la suficiente agua para que luego de mezclar repetidas veces con una pala se logre encontrar el punto, es pesado hace sudar y cansa. Pero luego de esta clase, en adelante la mezcla fue de responsabilidad de un grupo kogi encargado en "aprender bien el cemento".

Por mi lado me concentré en el uso de la varilla, aprovecho unas grietas para instalar varias anclas y dos columnas que sostienen un riel que armamos con Juan Nuevita, que traza el trayecto de 11m de largo que tiene la obra.

Las cosas salieron bien desde el principio, seis días duró el trabajo hasta terminar, se gastaron todas las varillas, 21 sacos de cemento. Ellos siguieron reparando otros pasos del camino con el cemento restante y la técnica aprendida.

Ahora, en el tema de la reserva kogi para los animales, la comunidad de Santa Rosa construirá una Nuhué o casa ceremonial, en la cuenca del río Naranjal, habitada por el máma José Miguel Nuevita para el contol, protección y restauración kogi de la selva donde vive la danta o tapir.

Para la Fundación Nativa ha sido un honor haber sido parte de la realización de esta obra civil kogi, que fortalece la amistad y el entusiasmo del trabajo en grupo para favorecer la Sierra Nevada. Ver video


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